Reescribiendo a Robin Hood

by Factor Financiero, 18 abril, 2016

Para casi todo el mundo, la figura de Robin Hood es perfectamente conocida, principalmente en el cine, ha sido contada de diversas formas por diversos actores pero siempre con un mismo telón de fondo: “un proscrito que le quitaba el dinero a los ricos, para dárselo a los pobres”.

Bajo esta premisa, es totalmente coherente identificarse con este héroe, y sentir al finalizar el visionado de alguno de los múltiples filmes, un regusto y sensación de justicia; además si en una de ellas como en la de 1991 el que encarna al héroe es Kevin Costner pues (sobre todo para el sector femenino) la satisfacción es mayor.

Lo que cabría decir es que no existe consenso sobre si este hombre existió, si fue real o forma parte de leyendas del siglo XIII. Numerosas investigaciones se han llevado a cabo, y existen hombres que se llamaron así, otros parecidos, en distintos lugares de Inglaterra, y que en más o menos medida, tuvieron su protagonismo en la historia de ese país. Tampoco está totalmente verificado que su labor fuese la descrita; en algunos casos cuentan que así fue, y en otros simplemente que estaba enfrentado al poder establecido y que saqueaba por los caminos del bosque a todo aquel que se atreviese a pasar, pero no para repartirlo, sino para la supervivencia de él y los suyos.

Pero, ¿qué tiene ver Robin Hood con la economía?. Pues algo tiene. Como se ha dicho, la idea de quitarle el dinero a los ricos para dárselo a los pobres, es una cuestión bastante aceptada por la sociedad, pues frases como “qué lo paguen los ricos”, suele oírse muchas veces tanto en tertulias, como en simples conversaciones con amigos, y no digamos ya en determinadas tendencias políticas.

Pero habría que hacer un poco de historia, y saber que al final este afán de los nuevos Robin Hoods, léase los estados y sus gobernantes, lo que han provocado es que sean precisamente aquellos a los que dicen favorecer en detrimento de los ricos,  los que más perjudicados se han visto, y es principalmente la clase media en casi todas las economías modernas, quién soporta la mayor carga fiscal. Robin Hood ya no roba a los ricos para dárselo a los pobres, sino que roba a la clase media, para a veces no se sabe bien para qué (o sí).

Con un ejemplo se entenderá mejor: antes de la constitución de los Estados Unidos, se llevaban a cabo recaudaciones fiscales para financiar guerras (qué gran fin), en las colonias americanas. Algunas de ellas británicas, dónde su Rey en Reino Unido, también hacía lo mismo para financiar guerras, básicamente contra Francia.  En 1913, se hizo permanente un impuesto sobre las rentas en EEUU, con la adopción de la Decimosexta Enmienda hecha a la Constitución, votada en masa por “la clase media”. Y ¿por qué votaron eso?: pues porque al principio estos impuestos sólo se recaudaban entre los ricos y se les dijo que esto sería siempre así.  Esta idea se hizo popular: “los impuestos se han creado para castigar a los ricos”.  Y es que cuando se abre un melón,  no sabes lo que te vas a encontrar, y el apetito de los gobiernos hacia el dinero no ha dejado de crecer en más de un siglo. Esto ya hizo que  recaudar entre los ricos ya no fuese suficiente, y la base legal para extender el afán recaudatorio hace las clases media y pobres estaba puesta.

Además, se une que cuando el gobierno recauda y no gasta todo lo asignado, corre el riesgo de que perder en la asignación del siguiente presupuesto, y eso lo lleva a incrementar e incrementar el mismo, para no ser acusado de ineficiente y de por tanto haber recaudado más de lo necesario, es decir, haber castigado el bolsillo de los contribuyentes más de la cuenta.

En una economía de una empresa, o incluso la personal, el premio es la eficiencia en la gestión de los recursos, pues no tenemos la facilidad de aumentar los ingresos como lo puede hacer un gobierno modificando los impuestos.

Si hacemos cuentas de impuestos, directos, indirectos, locales, especiales  y un largo etcétera,  la mayor parte de los asalariados trabajan para el gobierno de su país del orden de entre 7 y 9 meses, y el restante tiempo sí que puede considerar que lo ganado con tu esfuerzo te pertenece.

Y esa finalidad con la que se crearon ha desaparecido, pues los ricos de verdad saben cómo protegerse de estos efectos, por tanto al final pagan menos, y por mucho que les subieran, el efecto sobre la recaudación no sería excesivamente considerable, no solucionaría ningún déficit.

Por tanto, claro que hay que pagar impuestos, pues hay una cantidad de servicios públicos que mantener, y hay que proteger a los más desfavorecidos; también crear infraestructuras que permitan y favorezcan condiciones para la actividad económica; pero al mismo tiempo es exigible la más correcta gestión de los fondos públicos, y una eficiencia incluso mayor que la privada. Lo que observamos no es eso, es despilfarro, malversación, apropiación indebida, mala calidad de los servicios públicos, una macroestructura de administraciones duplicadas, triplicadas…;  estoy convencido de que se podrían mantener muchos servicios y mejorarlos con una menor carga sobre los que realmente estamos pagando, y mención aparte de la economía sumergida (esto lo dejaré para otro día).

No Comments


Leave a Reply

Your email address will not be published Required fields are marked *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

*

ÚLTIMAS ENTRADAS

Comentarios recientes

follow us in feedly

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR