EL DILEMA DEL SALARIO MÍNIMO INTERPROFESIONAL (SMI)

by Factor Financiero, 19 septiembre, 2017

Con frecuencia en las encuestas sobre preocupaciones de la población  en España, el paro ocupa si no el primer lugar (como en la última que se realizó), siempre uno de los primeros, siempre en la parte alta de la clasificación que realiza el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), por encima de otros problemas como los económicos o incluso la corrupción a todos los niveles.
Sin duda es un tema preocupante y un arma sobre la que a menudo los partidos políticos basan parte de sus promesas, principalmente en campañas cuando hay elecciones, prometiendo crear puestos de trabajo. No entraré en consideraciones políticas, si bien hay que decir, que cuando un partido alcanza el poder, tiene algunas herramientas para regular el mercado de trabajo, entre las cuales se encuentra el Salario Mínimo Interprofesional.
¿Por qué digo en el título que es un dilema? Pues porque realmente lo es y existen grandes diferencias de pensamiento entre los economistas, en la fijación de la cuantía de este salario, y la influencia que esto tiene en la tasa de paro.


El SMI es establecido por ley e indica el salario mínimo que deben pagar las empresas a sus trabajadores.  En la mayor parte de los casos, esto no afecta, debido a que una mayoría perciben salarios que están bastante por encima de este mínimo. Pero sí que afecta a algunos, sobre todo los de más jóvenes que carecen de experiencia y los trabajadores de menor cualificación.  Al final el mercado de trabajo no deja de ser eso, un mercado, y por tanto el salario es el precio al que se cruza la oferta y la demanda.  El salario de equilibrio de una persona joven o de menos cualificación, tiende a ser menor por tener en general una productividad marginal más baja.
Los partidarios de subirlo, argumentan que sería un medio para elevar la renta de los pobres que trabajan, ya que en la mayoría de los países de nuestro entorno, o de otras zonas pero con economías desarrolladas, el SMI permite un nivel de vida muy bajo.  Los que se oponen indican que no es la mejor manera de ayudar a las rentas más bajas, porque al elevarlo limitas el acceso de personas a puestos de trabajo, ya que eleva el equilibrio entre ofertantes y demandantes; los ofertantes tienen que asumir mayores costes y no están dispuestos, sobre todo por lo comentado de la productividad que les aporta tener un trabajador más (productividad marginal); si esta no es mayor que los costes, lógicamente no contratan.
Los defensores de subirlo, admiten incluso que dicha elevación genera más tasa de paro, pero indican que es un coste que hay que asumir para sacar a más gente de la pobreza. Los detractores, sin embargo, indican que es más efectivo que estas rentas más bajas tengan mayores deducciones fiscales, pudiendo llegar a un impuesto negativo (el estado te paga), incluso teniendo trabajo con un salario cercano o poco por encima del SMI. Pero claro, esta medida limita los ingresos del estado, cosa que en España con la brutal estructura que tiene, dudo que alguien sea lo suficientemente valiente para acometerlo.
Hasta aquí es la teoría. Ahora podemos ver la realidad de las cifras; hacer una comparativa entre los SMI de distintos países y sus tasas de paro, y ver si de ahí sacamos algunas conclusiones, que entiendo que sí.
En la tabla que se expone a continuación, la primera columna refleja el nombre de los países y su orden es de mayor a menor SMI, que es la columna siguiente. Las otras columnas reflejan datos para comparar situaciones de cada uno, de ellos, estando el P.I.B per cápita (relación entre el valor total de todos los bienes y servicios finales generados durante un año por la economía de una nación o estado, P.I.B.,  y el número de sus habitantes en ese año), el salario medio (la media efectiva que cobra cada ciudadano), y en la última la tasa de paro que corresponde a cada país.
No todos los países tienen SMI, y por eso abajo aparecen los datos de aquellos que no lo tienen, y el caso especial de Suiza, dónde sí que existe, pero no a nivel país, sino en algunos cantones (recordar que por referéndum los suizos votaron no a establecer un SMI de 3.300 euros, por una amplia mayoría).

Incluyo más abajo la tabla comparativa a la que hago referencia.

Como se puede observar, en todos los casos que hay SMI, el salario medio es muy superior, lo que da la razón a aquellos que indican que en la mayor parte de los casos, el establecimiento de un SMI no afecta a los trabajadores, que por término medio cobran mucho más.

Y lo que más me llama la atención al ordenar los datos de esta forma y con esta comparativa, es que Grecia, España e Italia son los países con mayor tasa de paro; en España y Grecia con los SMI en la parte baja, y en el caso transalpino ni existe. Lo que personalmente me lleva a la conclusión de que no existe una tan clara relación entre tener un salario mínimo elevado o bajo con la tasa de paro, pues si miramos la parte alta de la tabla, los países que tienen un SMI más elevado, presentan una tasa de paro baja, algunos cercanos al pleno empleo, pues un 5% de tasa de paro se considera paro estructural. Además, estos tienen unos salarios medios bastante elevados.
También es cierto que habría que ver el nivel de vida de cada país, pues esos salarios están en relación al coste de vivir, y cierta idiosincrasia (economía sumergida) de cada uno.
En conclusión, y sólo es una humilde opinión, quizá tengan razón los que indican que la regulación del SMI no es un arma efectiva para elevar las rentas más bajas de los trabajadores, y que además puede impedir el acceso a puestos de trabajo de jóvenes (que generalmente estarían dispuestos, al principio al menos, a trabajar por menos salario), y de personas con poca cualificación (aunque esto se debería solucionar con más formación, y ese es otro debate). La implantación de deducciones fiscales a estas rentas podría ser más beneficiosa, y también que la evolución de los salarios se ligara a productividad, al menos en parte, porque eso haría elevar tanto el salario medio como el P.I.B. per cápita.
De todas formas es un asunto complicado, y no estaría de más estudiar qué hacen otros países para tener mayores rentas medias, mayor SMI, mayor P.I.B. per cápita y menor tasa de paro.

 

Fuente de datos: Eurostat

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